sábado, 28 de noviembre de 2009

El espíritu de la perversidad

En un intento casi beckettiano por hacer explícito el hecho de ser esto una puesta en escena, una obra, la impostura del escenario y de los actores que siempre diferentes a sus roles se dejaban ver entre las rendijas de las actuaciones, la obra nos presenta un par de relatos que nos hablan de cómo la vida siempre se abre paso al costo de otras vidas que han dejado ya de abrirse paso.

Los personajes, que son ellos mismos, otros y los que los encarnan, se mueven reconstruyendo las escenas de dos líneas que por un momento parecieran entrecruzarse como una palma con otra generando un aplauso. Las carcajadas se dejaron oír a borbotones, y no era para menos. Hubo algo del reino de lo bizarro que flotó por entre los muros que la noche nos dispuso como límites para la contemplación cercana de esta historia. Que son dos.

No me la inventaría en primavera, pero la primavera la recibió con brazos abiertos para hacerle una bella despedida. Bello lapsus linguae... "amigos se pueden contar con las manos de un dedo" en la voz de ebrio amigo. La perversidad, es lo que nos mueve, y, personalmente, lo que me interesa, porque nos mueve a un rincón donde mi mano sólo existe cuando presiona tu cuello.

Yo la recomiendo.

Dramaturgia: Edgar Roggenbau
Dirección: Conjunta
Elenco: Juan Isola, Irene Ferrari, Carolina Gayraud, Edgar Roggenbau, Joan Miarnau Colombi
Teatro: sala La Ranchería, Manzana de las Luces, Perú 272
Función: jueves 22:30hs, hasta el 26/11